Soldadura de aluminio – Autogena

By | 11 abril, 2014

Hoy hablaremos sobre la soldadura autogena del aluminio, para este proceso de soldadura es necesario provocar una fusión provocado por la combustión de un gas combustible (normalmente acetileno) y un gas coburente (oxígeno) esta mezcla se realiza en el soplete alcanzando temperaturas muy altas, de hasta unos 3000 °C.

En este tipo de soldadura la fuente de calor es independiente a la aportación del metal, tiene la ventaja de poder aportar o no más o menos metal en el baño de fusión. Una de las desventajas es que la fusión del metal base y del metal de aportación no son instantaneas, requiere un previo calentamiento de las piezas a soldar, asi que la zona calentada (bastante amplia) sufre un exceso de calor, pudiendo recalentarse con las deformaciónes consecuentes, estas deformaciones pueden ser muy importantes. Por contra, la soldadura y por extensión en la zona calentada el enfriamiento es relativamente lento así que se pueden corregir las deformaciones creadas a la hora de soldar.

Si pretendemos soldar aluminio con la soldadura aurogena, veremos que con este procedimiento, no es viable hacerlo. Ya que el aluminio es un metal que sufre importantes deformaciones a la hora de calentarlo, sufre un exceso de calor disperso. A parte del sobrecalentamiento existente en el aluminio, la capa protectora de oxido reflactario necesita de una temperatura más alta de fusión que el propio aluminio, como consecuencia, la capa externa de alumina no se funde.

Operation Enduring Freedom

 

 Soldadura con soplete.

En este procedimiento, el calor necesario para provocar fusión está dado por la combustión de un gas de poder calorífico muy elevado -generalmente el acetileno-, activada por la mezcla previa de este gas en un soplete con un gas comburente: el oxígeno. La temperatura de la llama es de unos 3000°C.

La fuente de calor (llama) es, en este procedimiento, independiente de la aportación del metal, pudiéndose, por consiguiente, calentar o fundir, aportando más o menos metal o incluso sin la necesidad de aportarlo.

El calentamiento y la fusión no son instantáneos y las piezas se calientan en una zona bastante amplia a ambos lados de la junta, pudiendo resultar como consecuencia, deformaciones relativamente importantes. Sin embargo, como consecuencia de la extensión de la zona calentada, que ya se ha dicho que suele ser bastante importante, el enfriamiento es relativamente lento, lo que permite con frecuencia corregir las deformaciones producidas por el calentamiento, sometiendo estas últimas a un violento martilleo, mientras están todavía al rojo. No obstante, pueden llevarse a cabo muchas correcciones durante la operación de soldadura, por calentamiento localizado con el soplete.

En el caso que nos ocupa, este procedimiento no es viable. El aluminio es un material con un bajo punto de fusión y que sufre importantes deformaciones por exceso de calor disperso. Este calor, además no es suficiente como para fundir la capa externa de alúmina. Aún cepillando esa capa externa de alúmina, la gran dispersión de este foco de calor es nefasto para la calidad de las piezas fabricadas. Se calienta una amplia zona que no sólo no es necesario que se caliente sino que además resulta perjudicial.

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